miércoles, 11 de octubre de 2017

Se cae sola

Sí, le ha pasado unas cuantas veces. Se levanta del sofá o de la silla, se pone a andar a la vez que se gira para coger algo o para hablarme o para lo que sea… y el equilibrio se le va al carajo. Sí, es un asunto de equilibrio, la esclerosis también afecta al equilibrio. Total, que se ha caído unas cuantas veces. Por fortuna, suele ser en casa, con lo que las consecuencias son menos ‘dramáticas’, por decirlo así. Si yo o alguna otra persona está presente, podemos ayudarla, no a levantarse, porque eso tiene que hacerlo ella siguiendo la pauta que le han dado, pero sí podemos acercarle algún punto de apoyo o colocarle bien los pies para que pueda iniciar la maniobra de levantarse. Si no hay nadie con ella, pues igual le toca quedarse un rato en el suelo, ir modificando su postura para estar menos incómoda y, cuando ha recuperado fuerza y ganas, empezar a levantarse.

Una vez se cayó en el rellano de la escalera al levantarse de la silla de ruedas para abrir la puerta de casa. Perdió el equilibrio y se quedó aprisionada entre la silla de ruedas y la puerta del ascensor. No podía moverse bien para intentar incorporarse. En casa no había nadie. Así que se las apañó para coger el teléfono y llamar a una vecina para que le echara una mano.

Por fortuna, sus caídas no han tenido más consecuencias que algunos moratones, algunos moratones enormes, en distintas partes del cuerpo (nalgas, espalda, brazos…) y poco más. Ni huesos rotos ni esguinces ni torceduras. ¡Que siga siendo así! Ella dice que lo que pasa es que ha aprendido a caerse, que, cuando se está cayendo, gira el cuerpo para caer de culo, que no deja de ser la parte más mullida que tiene… Y nos echamos unas risas.

No sé cómo aún puede tomárselo así.


1 comentario:

  1. Nosaltres l´admirem per això mateix i perquè no perd mai les ganes de fer coses.

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