lunes, 16 de octubre de 2017

Parestesias son

Así es como lo llaman los médicos en su terminología médica: parestesias. Un enfermo de esclerosis múltiple lo llamará hormigueo, cosquilleo, acorchamiento, pinchazo, ardor, picor, comezón… Son las sensaciones raras que produce esta enfermedad en la piel. Y algunas son permanentes, duran y duran y duran, y no hay forma de quitárselas de encima.

Recuerdo que, al principio de la enfermedad, ella me decía que se le había dormido un dedo y parte de la mano, que tenía una sensación rara, que no se le iba, que mejor no la cogiera de la mano. ¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación de que se le ha dormido un brazo o una pierna? ¿Quién no ha tenido hormigueo en algún miembro de su cuerpo? Pues eso es lo mismo, lo que pasa que con la sensación amplificada y sin visos de que vaya a remitir.

Hace ya tiempo que no hablamos del asunto, pero desde hace años, muchos, mi mujer tiene acorchada una parte de la mano, que, en consecuencia, ha perdido el tacto; tiene sensaciones irritantes en parte de la espalda y el costado; da un respingo cada vez que algo terminado en punta (un lápiz, por ejemplo) la roza en el brazo, lo que para ella es lo mismo que un pinchazo… Todas ellas, sensaciones incómodas, nada agradables por su intensidad y, sobre todo, por su persistencia.

Por supuesto, con el tiempo ha tenido que aprender a convivir con ellas. ¡Qué remedio! ¡No queda otra! Y yo también he tenido que aprender. ¿Cómo? Pues, reprimiéndome las ganas de acariciarla, porque sé que, inconscientemente, ella ―bueno, su cuerpo― va a rechazar mis caricias. Y me ha costado horrores, porque a mí siempre me ha encantado tocar, palpar, acariciar, sobar, manosear… pero, con el tiempo, te vas acostumbrando a no hacerlo. ¡Qué remedio! ¡No queda otra!


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