viernes, 27 de octubre de 2017

Infección de orina puñetera

Ahora está con una infección de orina. La última fue hace tres meses y medio o así. Las tiene bastante a menudo, demasiado. Por suerte, los efectos no son dolorosos: no le duele nada la zona infectada, nunca le ha dolido. Por desgracia, tiene otros efectos, que tampoco son agradables: las piernas le flojean y, en ocasiones, pueden llegar a dolerle y a tener calambres cuando está acostada en la cama. Es así como se da cuenta de que tiene infección de orina. Como no le duele nada, cuando ve que empieza a caminar peor, que las piernas le van peor, se hace el análisis de orina y ¡bingo! Siempre acierta. Es lo que tiene la experiencia. Luego, toca visita al médico para que le recete un antibiótico al que no sea resistente (cada vez quedan menos), completar el tratamiento y volver a hacerse el análisis. Si todo ha salido bien, estará tranquila unos tres meses... hasta la próxima.

¿Por qué tiene tantas infecciones de orina? Pues porque tiene lo que los médicos llaman vejiga neurógena, lo que la obliga a sondarse varias veces al día. Si no, la vejiga retiene orina y, entonces, la infección puede ser peor y sus consecuencias también. La cuestión es que esto del sondaje es toda una historia: tiene que lavarse bien las manos, aplicarles un líquido aseptizante, dejar que se sequen al aire, sacar la sonda de su envoltorio aséptico y proceder al sondaje. Todas las precauciones higiénicas son pocas: los bichos están al acecho y las infecciones, a la espera de un descuido.


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