lunes, 27 de noviembre de 2017

Un poco de bici es mucho

Hace tiempo que el médico le dijo que tenía que hace ejercicio para reforzar las piernas. Así, sin más. ¡Pero si el simple hecho de caminar ya le resulta complicado! Que no cogiera tanto la silla de ruedas, que caminara, que pedaleara en una bici estática… ¡Uf!

Lo que hizo fue acudir un par de veces por semana a un fisio para que le diera masajes en las piernas. Al salir de las sesiones, las piernas le respondían mejor, habían cogido algo de tono muscular, podía mantenerse mejor de pie e incluso caminar un poco más. Una pequeña victoria… que se desvanecía demasiado pronto.

Eso de la espasticidad es un círculo vicioso: como la rigidez muscular se incrementa, no puede caminar mucho, ni siquiera dentro de casa; como camina poco, las piernas van perdiendo tono muscular; como los músculos de las piernas se debilitan, no le permiten caminar mucho… Y vuelta a la casilla de inicio.

Ahora está descansando del fisio: lo ha dejado durante un tiempo. Y ahora hemos empezado con la bicicleta estática. Sí, es el momento. ¡Ahora le apetece! Cuando se lo dijo el médico hace unos meses, ella no lo veía, no le apetecía, no estaba con ánimo para hacerlo… Y yo respeté su decisión. Y eso que la bici ya la teníamos en casa. Lleva con nosotros una burrada de años: la compré yo cuando empecé a montar en bicicleta de carreras para poder hacer un poco de ejercicio en invierno en casa; pasó una época en casa de una sobrina, que la usó una temporada para reforzar una rodilla, creo; volvió a nuestra casa y ha estado cogiendo polvo un porrón de años. Es muy sencilla, muy antigua… pero de utilidad para lo que queremos.

La cuestión es que ahora sí. Hace un par de días que se sube un rato al sillín y pedalea. No mucho rato, pero pedalea. En el nivel más bajo de fuerza, pero pedalea. Con mi ayuda, pero pedalea. Vamos por buen camino. A ver si dura. A ver si tiene efecto.


martes, 21 de noviembre de 2017

Adelante con el cannabis

Ya ha empezado a aplicarse el tratamiento en aerosol. Por ahora, no nota ningún efecto, ni positivo ni negativo. Así que va incrementando la dosis para ver cuál es la que más le conviene. Ya se lo dijo el médico: cada paciente tiene que encontrar su propia dosis: empezar con una aplicación diaria; al cabo de unos días, dos; luego, tres, y así sucesivamente. Ya va por cuatro aplicaciones diarias… y todavía nada de nada. Veremos.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Resonancia magnética

Le han hecho una resonancia magnética; bueno, varias: de cerebro y de columna; tal cual y con contraste. Hacía mucho tiempo que no se las hacían y, la verdad, no sé por qué se le ha ocurrido al médico hacérselas ahora. Bueno, sí, creo que sí lo sé: porque el médico es nuevo. Nuevo para ella. Vamos, que se ha cambiado de médico recientemente y el médico ha decidido hacérselas para 'conocerla' mejor. La historia médica la tiene, pero quiere ver cómo están las cosas, cómo están las placas, si han aumentado desde la última resonancia hace ahora ya unos cinco años, si hay alguna placa activa, etcétera.

Un poco rollo sí es eso de las resonancias, sobre todo por el ruido tan persistente y tan molesto. Pero parece que también es efectivo: permite un diagnóstico más certero, lo que permite un tratamiento más adecuado, lo que, si todo va bien, permite mejorar los síntomas.

La cita en el hospital era por la tarde. Ha ido ella sola con su silla de ruedas eléctrica. Yo he ido a esperarla a la salida para acompañarla de vuelta a casa. Como ya oscurece temprano, ella va más segura con alguien que le pueda indicar si hay algún peligro en la calle: esquivar un bache demasiado profundo en la acera, sortear un tramo en obras, una moto mal situada que impide el paso… Entre unas cosas y otras la han tenido más de una hora dentro, aunque poco tiempo me ha parecido a mí si le han hecho, al menos, cuatro resonancias: cerebro y columna con contraste y sin él.

Ahora toca esperar los resultados.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Infección repuñetera

Nada, que la infección de orina sigue. Terminó el tratamiento antibiótico, se hizo un nuevo análisis de orina y los resultados mostraron que sigue igual. Nuevo tratamiento… y a cruzar los dedos.

martes, 7 de noviembre de 2017

Ella hace la compra

Desde hace un montón de tiempo. Cualquier cosa que falte, se coge la silla de ruedas y al súper que va. Y no le importa si tiene que salir varias veces o si tiene que ir a varios súper. Más que una obligación o un rollo, para ella es un entretenimiento. Antes, en el antiguo régimen ―léase antes de que la esclerosis múltiple le complicara la movilidad―, no era así: la compra la hacíamos entre los dos; a veces, juntos; a veces, ella sola; a veces, yo solo. No había consignas al respecto. Ahora, tampoco hay consignas, pero casi siempre es ella sola la que va a comprar. En ocasiones, yo me ofrezco, pero suele rechazar mi ofrecimiento. Como mucho, permite que la acompañe o me pide que la acompañe. Pero ella quiere ir, quiere salir.

Pasa lo mismo que con la cocina. Antes, en el antiguo régimen, yo solía cocinar algunas veces; ahora, casi nunca. Antes, había algunos platos que eran de mi factura; ahora, quitando las ensaladas, los huevos fritos y las tortillas, me parece que no preparo ninguna comida más. Si ella quiere hacerlo, que lo haga.

Me esfuerzo por entender qué debe sentir al ir renunciando poco a poco a las cosas de antes, a las ocupaciones de antes, ir perdiendo batallas una tras otra, y me digo que no tengo que impedirle que procure retrasar esa renuncia lo más posible. Aunque a veces me duela.


jueves, 2 de noviembre de 2017

Cannabis para la espasticidad

Ha pasado por un montón de tratamientos desde que le diagnosticaron la enfermedad. Yo soy incapaz de acordarme, pero ella sí se acuerda y se los conoce al dedillo: cuándo se lo pusieron, por qué se lo pusieron, qué mejoró con el tratamiento, cuáles fueron los efectos indeseables, por qué lo dejó o se lo cambiaron por otro, qué tratamientos eran incipientes, cuáles estaban ya asentados, cuánto costaban (no a ella, claro, a la Seguridad Social), etcétera.

Básicamente, los tratamientos médicos que ha tenido hasta ahora han sido o bien con inyecciones (que se ponía ella misma) o bien con pastillas. Ahora le va a tocar utilizar un aerosol… con cannabis. El objetivo es aminorar la rigidez muscular (espasticidad) y hacer que camine mejor. Veremos.

Tiene que aplicárselo dentro de la boca, en las mejillas y debajo de la lengua. Todavía no ha empezado. Está esperando a que se le cure la infección de orina, para evitar las posibles interferencias entre una cosa y otra, entre un medicamento y otro. A ver si esto le mejora el caminar y podemos olvidarnos una temporada de la silla de ruedas en casa. Y esperemos que no tenga efectos indeseables. Pero eso me parece difícil. Veremos. Toca esperar.