lunes, 18 de diciembre de 2017

Más medicamentos que en la farmacia

Con lo del brote activo, el botiquín de casa va a explotar. Es una exageración, claro. Pero la cuestión es que la lista de medicamentos que ella se está tomando no deja de aumentar: por la mañana, el antibiótico para la infección de orina y Vesicare, porque tiene vejiga neurógena; a mediodía, el inmunosupresor para el brote que ahora mismo tiene; por la tarde, las dosis correspondientes de Sintrom, por sus problemas de coagulación, y el comprimido de Cistitus, de arándano rojo, para prevenir las infecciones de orina, aunque no parece que dé muy buen resultado; por la noche, la segunda toma del antibiótico para la infección de orina; entre medias, más o menos cada tres horas, el aerosol para la espasticidad, que todavía estamos esperando que haga efecto; una vez por semana, ácido risedrónico, por la osteoporosis que le han diagnosticado hace ya un tiempo; una vez al mes, Deltius, que es vitamina D, también para la osteoporosis, y, cuando haya terminado con el Deltius, empezará con Demilos, una toma diaria, creo, también para la osteoporosis; además, cada cinco horas más o menos, tiene que sondarse, a causa de su vejiga neurógena. ¡Uf, uf, uf!

Y eso sin hablar del paracetamol, para cuando los dolores de los espasmos y calambres son menos soportables, y del omeprazol, para cuando el cuerpo se resiente de la acumulación de medicamentos. Así que, ¡uf, uf, uf! Otra vez.

Vale, no todos los medicamentos que toma son por la esclerosis múltiple. Pero, entre unas cosas y otras, tiene que estar pendiente del pastillero y del reloj todo el día.

Mi tarea: organizarle el pastillero, estar pendiente de que no se le pase la toma, ir a la farmacia para reponer medicamentos, recordarle las citas para el control del Sintrom, recordarle que mire la agenda de vez en cuando por las citas médicas… Y todo ello, con mucho amor.


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