Con
lo del brote activo,
el botiquín de casa va a explotar. Es una exageración, claro. Pero la cuestión
es que la lista de medicamentos que ella se está tomando no deja de aumentar:
por la mañana, el antibiótico para la infección de orina y Vesicare, porque
tiene vejiga neurógena; a mediodía, el inmunosupresor para el brote que ahora
mismo tiene; por la tarde, las dosis correspondientes de Sintrom, por sus
problemas de coagulación, y el comprimido de Cistitus, de arándano rojo, para
prevenir las infecciones de orina, aunque no parece que dé muy buen resultado;
por la noche, la segunda toma del antibiótico para la infección de orina; entre
medias, más o menos cada tres horas, el aerosol para la espasticidad, que
todavía estamos esperando que haga efecto; una vez por semana, ácido
risedrónico, por la osteoporosis que le han diagnosticado hace ya un tiempo;
una vez al mes, Deltius, que es vitamina D, también para la osteoporosis, y, cuando
haya terminado con el Deltius, empezará con Demilos, una toma diaria, creo,
también para la osteoporosis; además, cada cinco horas más o menos, tiene que
sondarse, a causa de su vejiga neurógena. ¡Uf, uf, uf!
Y
eso sin hablar del paracetamol, para cuando los dolores de los espasmos y
calambres son menos soportables, y del omeprazol, para cuando el cuerpo se
resiente de la acumulación de medicamentos. Así que, ¡uf, uf, uf! Otra vez.
Vale,
no todos los medicamentos que toma son por la esclerosis múltiple. Pero, entre
unas cosas y otras, tiene que estar pendiente del pastillero y del reloj todo
el día.
Mi
tarea: organizarle el pastillero, estar pendiente de que no se le pase la toma,
ir a la farmacia para reponer medicamentos, recordarle las citas para el control
del Sintrom, recordarle que mire la agenda de vez en cuando por las citas
médicas… Y todo ello, con mucho amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario