Bueno,
parece que vamos a disminuir la ‘ración’ diaria de medicamentos: el
inmunosupresor, del que estaba tomando dos pastillas a mediodía, se va a quedar
en una pastilla, como paso previo a dejar de tomarlo del todo. Al final, el
médico parece haber entendido que le está haciendo más mal que bien. Es algo
que ella le estaba diciendo desde hacía algún tiempo: que le potenciaba las
infecciones de orina (como se indica claramente en el propio prospecto del
medicamento) y, de rebote, la espasticidad, con lo cual no estaba mejor que
antes de tomarlo. ¡Buena noticia!... aunque todavía tardará en notar los
efectos de la reducción y, más adelante, supresión del inmunosupresor, porque ya
le ha dicho el médico que son a largo plazo. Es decir, que después de dejar de
tomarlo del todo, todavía deberán pasar algunas emanas o meses hasta que su
efecto deje de notarse. Bueno, algo es algo.
Y habrá
que ver también en qué queda el brote activo que arrastra, o arrastraba al
menos cuando le recetaron el inmunosupresor. Es lo que tiene esto: arreglas
algo y puedes desarreglar otro algo. Veremos.
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