Ha
pasado por un montón de tratamientos desde que le diagnosticaron la enfermedad.
Yo soy incapaz de acordarme, pero ella sí se acuerda y se los conoce al
dedillo: cuándo se lo pusieron, por qué se lo pusieron, qué mejoró con el
tratamiento, cuáles fueron los efectos indeseables, por qué lo dejó o se lo
cambiaron por otro, qué tratamientos eran incipientes, cuáles estaban ya
asentados, cuánto costaban (no a ella, claro, a la Seguridad Social), etcétera.
Básicamente,
los tratamientos médicos que ha tenido hasta ahora han sido o bien con
inyecciones (que se ponía ella misma) o bien con pastillas. Ahora le va a tocar
utilizar un aerosol… con cannabis. El objetivo es aminorar la rigidez muscular
(espasticidad) y hacer que camine mejor. Veremos.
Tiene
que aplicárselo dentro de la boca, en las mejillas y debajo de la lengua.
Todavía no ha empezado. Está esperando a que se le cure la infección de orina,
para evitar las posibles interferencias entre una cosa y otra, entre un
medicamento y otro. A ver si esto le mejora el caminar y podemos olvidarnos una
temporada de la silla de ruedas en casa. Y esperemos que no tenga efectos
indeseables. Pero eso me parece difícil. Veremos. Toca esperar.
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