Le
han hecho una resonancia magnética; bueno, varias: de cerebro y de columna; tal
cual y con contraste. Hacía mucho tiempo que no se las hacían y, la verdad, no
sé por qué se le ha ocurrido al médico hacérselas ahora. Bueno, sí, creo que sí
lo sé: porque el médico es nuevo. Nuevo para ella. Vamos, que se ha cambiado de
médico recientemente y el médico ha decidido hacérselas para 'conocerla' mejor.
La historia médica la tiene, pero quiere ver cómo están las cosas, cómo están
las placas, si han aumentado desde la última resonancia hace ahora ya unos
cinco años, si hay alguna placa activa, etcétera.
Un
poco rollo sí es eso de las resonancias, sobre todo por el ruido tan persistente
y tan molesto. Pero parece que también es efectivo: permite un diagnóstico más
certero, lo que permite un tratamiento más adecuado, lo que, si todo va bien,
permite mejorar los síntomas.
La
cita en el hospital era por la tarde. Ha ido ella sola con su silla de ruedas
eléctrica. Yo he ido a esperarla a la salida para acompañarla de vuelta a casa.
Como ya oscurece temprano, ella va más segura con alguien que le pueda indicar
si hay algún peligro en la calle: esquivar un bache demasiado profundo en la acera,
sortear un tramo en obras, una moto mal situada que impide el paso… Entre unas
cosas y otras la han tenido más de una hora dentro, aunque poco tiempo me ha parecido
a mí si le han hecho, al menos, cuatro resonancias: cerebro y columna con
contraste y sin él.
Ahora
toca esperar los resultados.
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