viernes, 8 de septiembre de 2017

Batallas y más batallas

Sigue prefiriendo la bañera a la ducha, y el otro día tuve que ayudarla a entrar en la bañera. La pierna derecha no le da para flexionarla lo suficiente, levantarla y salvar la altura de la bañera. Luego, también tuve que ayudarla a salir. En el momento, no entiendo esa resistencia suya a pasarse a la ducha adaptada que tenemos en el otro cuarto de baño. Podría entrar y salir sin problemas, porque está a ras de suelo. Además, tenemos un asiento, que ya usábamos con su padre, que cumple su función a las mil maravillas. No consigo entenderlo. Más tarde, reflexiono y me digo que probablemente lo considera una batalla más… y no quiere perderla. Al menos no todavía.


La esclerosis múltiple es una enfermedad de perder batallas, de renuncias, si quieres. Una detrás de otra. Y por eso debo entender su resistencia a no dejarse ganar de buenas a primeras. Me cuesta, porque la veo sufriendo y sufro yo también, pero creo que debo respetar sus tiempos, sus decisiones. Ya llegará el momento en que ella misma se dé cuenta de la necesidad de pasarse a la ducha. No tengo que achucharla. Ya llegará a la conclusión cuando tenga que llegar.

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