Sí.
Mala noticia: los resultados de las resonancias que le hicieron hace unas
semanas muestran placas activas. Es decir, que tiene un brote. Así que le han
dado medicación para ver de atajarlo: esta vez se trata de un inmunosupresor.
Una pastilla diaria hasta la nueva cita con el médico… dentro de unos meses.
Al
final, no sabe uno a qué atenerse. La infección de orina, ¿se debe al brote o
es independiente del brote?; ¿puede curarse con el antibiótico que se está
tomando o es mejor dejarlo hasta que se le pase el brote? El aerosol para la
espasticidad que, por el momento, parece no hacerle ningún efecto positivo,
¿tendrá algún resultado mientras el brote persista?; ¿no convendría quizá
dejarlo hasta que se pase el brote? Dudas, dudas, dudas… que no aclaran los
médicos.
Todos
sabemos que los medicamentos tienen efectos secundarios indeseables. Cuando
tomas varios a la vez, los efectos se acumulan y lo que uno te arregla, el otro
te lo estropea. Además, si te parases a leer todos los posibles efectos que se
incluyen en el prospecto, no te tomarías ni la mitad de los medicamentos: desde
simples mareos y vómitos hasta depresión o tendencias suicidas. Lo que faltaba:
que además de apechugar con una enfermedad de lo más fastidiosa en todos los
sentidos, haya que soportar también efectos secundarios de traca.
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