La Vanguardia (05/01/2018)::
«El colesterol que se desprende de las neuronas dañadas en la esclerosis múltiple provoca una reacción de inflamación que impide que estas mismas neuronas se reparen, según una investigación del Instituto Max Planck de Medicina Experimental de Gotinga (Alemania). En ensayos realizados con ratones, un fármaco que ayuda a eliminar el colesterol ha sido suficiente para que los animales recuperaran la capacidad de reparar las neuronas dañadas».
Europa Press (10/01/2018):
«Científicos de la Universidad de Huddersfield (Reino Unido) han
desarrollado un método para detectar rápidamente la esclerosis múltiple en
muestras de sangre, tras identificar dos posibles biomarcadores (la esfingosina
y la dihidroesfingosina) ya relacionados con la enfermedad.
El hallazgo […] permitiría investigar el papel que juegan estos
compuestos naturales en la evolución de la enfermedad, de cara al posible
desarrollo de nuevos tratamientos, según ha señalado el químico Sean Ward, uno
de los autores del estudio».
Dos noticias recientes, que hacen que ella se ilusione. A fin de
mes, tiene cita con el neurólogo y se va a llevar una copia para mostrársela. A
ver si sabe decirle algo más concreto.
Ya se sabe: estos estudios y experimentos, luego hay que
aterrizarlos en la realidad diaria de los pacientes y ver qué resultado dan,
ver si se plasman en algo efectivo… Pero, mientras tanto, de ilusión también se
vive, ¿no?
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