Ya
lleva unas semanas con seis aplicaciones diarias… y parece que le funciona. Se
mueve mejor durante el día, tiene menos espasticidad. Por la noche, si tiene
que levantarse ―para ir al baño, por ejemplo―, ya es otra cosa. Es lógico. De
día, se pone una aplicación cada 3 horas: 8, 11, 14, 17, 20, 23, más o menos.
Siempre depende de si está en casa, de si tiene que salir, de si se acuerda a
tiempo, de si… En cualquier caso, la última aplicación es antes de acostarse.
Así que, si se tiene que levantar a las 5, por decir una hora, hace mucho rato
que la última aplicación ha dejado de hacer efecto… y lo nota. Y lo mismo al
levantarse por la mañana.
Pero,
bueno, algo es algo. Mejor dicho, ese ‘algo’ ya es ‘mucho’.
No hay comentarios:
Publicar un comentario